Philoscia muscorum

Hace poco me ha dado por las cochinillas. Bueno, la verdad es que siempre me han interesado. En mi patio siempre veo la típica Porcellio scaber, que se esconden bajo macetas y en grietas y huecos, y que es una especie que no se enrolla cuando se ve en peligro. De pequeño, siempre vi a los “bichos bola” (Armadillidium vulgare), que yo prefería llamar “cochinillas”, porque la palabra bicho siempre me ha parecido un poco despectiva (anda que “cochinillas”…).

Hoy he ido a Millington Wood, que es un bosquecillo bastante tocado por la mano del hombre. Durante y al acabar la Segunda Guerra Mundial se plantaron un montón de árboles para producción de madera (píceas, arces, haya, etc.), quitando espacio a la fresneda original. Entre el bosque y la localidad de Huggate, hay una zona de altas laderas y valles desarbolados por entre los que discurre la carretera. Esos prados se utilizan para pastoreo, y excepto algunos espinos albares, saúcos y tojos dispersos, prácticamente no se ve ningún árbol en la zona.

En uno de esos valles, hemos estado curioseando esta mañana. Sobre la húmeda hierba, algunos troncos viejos y repletos de recovecos y túneles, reposaban. Entre lombrices, colémbolos y otras cochinillas, han aparecido algunos ejemplares de Philoscia muscorum. Nunca había visto esta especie, amante de zonas con poco arbolado y bastante común en las Islas Británicas. Una nueva especie añadida a la lista.

A la izquierda, Oniscus asellus. A la derecha, Philoscia muscorum.

A la izquierda, Oniscus asellus. A la derecha, Philoscia muscorum.

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Visita a Whitby

Esta mañana hemos ido a Whitby, una ciudad costera al Noreste de Yorkshire, situada en la desembocadura del río Esk. En lo que se refiere a campeo, poco hemos hecho. Antes de llegar, hemos pasado por los North Yorkshire Moors, un parque nacional británico consistente en páramos cubiertos de brezos diversos, algunos pinos y lagópodos escoceses (Lagopus lagopus scotica). Como ha estado nevando estos días, había nieve por doquier, y los senderos estaban congelados, lo cual hacía que andar fuera bastante incómodo.

North Yorks Moors nevado, esta misma mañana.

North Yorks Moors nevado, esta misma mañana.

La vez anterior que fui a los North Yorks Moors, tuve la suerte de observar varios ejemplares de lagópodo, pero esta vez no nos hemos internado mucho en el parque, además había bastantes andarines.
De ahí hemos seguido hacia Whitby, una de mis poblaciones favoritas de Yorkshire. Allí no hemos hecho mucho, pero el ambiente costero, ligeramente victoriano (pero de pega), de la ciudad invitaba a pasear por sus calles y entrar en las numerosas tiendas. En el muelle, donde hemos aparcado, he podido observar varias aves interesantes, a las cuales, por cierto, me he acercado bastante.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres), posado en el techo de un bote.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres), posado en el techo de un bote.

Graja (Corvus frugilegus). Este ejemplar, relajado, se mantuvo unos minutos mirando a ver si podía pillar alguna patata frita (Fish&Chips) suelta por ahí.

Graja (Corvus frugilegus). Este ejemplar, relajado, se mantuvo unos minutos mirando a ver si podía pillar alguna patata frita (Fish&Chips) suelta por ahí.

Otro vuelvepiedras, compañero del anterior.

Otro vuelvepiedras, compañero del anterior. He comprobado la “domesticidad” de esta limícola en varios emplazamientos costeros del Reino Unido. Son capaces, incluso, de comer miguitas de pan de tu propia mano.

Como no era una visita naturalística en sí, no iba muy preparado, aunque llevaba los prismáticos conmigo. Otras aves que había por el muelle eran: un cormorán grande (Phalacrocorax carbo), gaviotas canas (Larus canus), argénteas (L. argentatus), reidoras (Croicodephalus ridibundus).
Al internarnos por las calles de Whitby, es inevitable empaparse del entusiasmo de los transeúntes y los vendedores. Las calles estaban llenas de tiendas de alegres y sonrojados ingleses sonrientes que vendían souvenirs, comida local y ropas. En una de estas tiendas de aspecto hippi, me ha atraido una cesta con un cartel que decía “Seeds – 50 p each” (“semillas – 50 peniques cada una”). Dentro no había semillas, sino frutos tropicales secos, como el de Nelumbo (flor de loto), que no he podido evitar comprar, así como un fruto con aspecto de coco pequeño y agrietado. En otra llamativa tienda cubierta de relucientes geodas pulidas y minerales brillantes, he conseguido un Ammonites procedente de Francia.

Tres caprichicos (ya ves con qué cosas uno es feliz): un fruto que aún no sé lo que es, un ammonites jurásico del siglo cuarenta y un fruto seco de flor de loto.

Tres caprichicos (ya ves con qué cosas uno es feliz): un fruto que aún no sé lo que es, un ammonites jurásico del siglo cuarenta y un fruto seco de flor de loto.

Ammonites del Jurásico superior (oxfordiense), procedente de Charente et Vienne (Francia).

Ammonites del Jurásico superior (oxfordiense), procedente de Charente et Vienne (Francia).

Al pasear y fijarme en los escaparates, uno se da cuenta de la tradición pesquera de Whitby. Muchas tiendas de recuerdos tienen pequeñas figuras de gaviotas, frailecillos, barcos, faros, peces y marineros, y ristras de postales marinas colgaban a las entradas de algunos estancos. En el escaparate de una tienda de mariscos llamada Sandgate Seafoods, me ha sorprendido encontrar una de las cosas más raras que he visto en mi vida: un cráneo de dugongo (Dugong dugon), un sirénido, como los manatíes. Junto a él, cangrejos de los cocoteros (Birgus latro) disecados, mandíbulas de diversas especies de escualos y una sierra de pez sierra (Pristis sp.), bajo lo que parecían unos dientes de cachalote (Physeter macrocephalus). Como veis, hoy no he salido mal parado en lo que respecta a especímenes, ya sea en mi bolsillo o en la cámara.

la foto 1

Cráneo de dugongo (Dugong dugon). Uno de los “objetos” más raros, curiosos e inesperados que he visto desde que llegué a Inglaterra.

la foto 3

Diversas mandíbulas de tiburones [entre ellas de marrajo (Isurus oxyrincus) y de tiburón liso (Odontaspis ferox)], la sierra del pez sierra (Pristis sp.) y los dientes -creo- de cachalote (Physeter macrocephalus).

la foto 2

Cangrejo de los cocoteros (Birgus latro) disecado.

En conclusión, si alguna vez pasáis por Yorkshire, no dejéis de ir a Whitby, sobre todo si os gusta el mar o la literatura inglesa, ya que esta ciudad tiene mucho que ver con Dracula (1897), de Bram Stoker. No os defraudará…

Whitby

Whitby

Otra vista de Whitby con sus característicos botes.

Otra vista de Whitby con sus característicos botes.

La aventura de estudiar un riachuelo británico (I): observaciones de febrero y marzo

Nota: Cuando escribo en cursiva, es porque el texto procede de las anotaciones en mi cuaderno de campo. Esta es la primera de varias entradas sobre unas salidas que estuve haciendo durante tres meses a un pequeño riachuelo inglés situado en Yorkshire. Todo lo fui apuntando en mi cuaderno de campo, desde que empecé a ir (febrero de 2014) hasta que lo fui dejando poco a poco (mayo de 2014).

El año pasado, Jess y yo, en los alrededores del pueblecito inglés al que hacía pocos meses que se había mudado, descubrimos un canal de agua que parecía provenir de una surgencia cercana. Estuvimos varias jornadas explorándolo, desde febrero hasta mayo, viendo cómo cambiaba según iban aumentando las temperaturas.

Marzo, 2014. Hace unos días, a finales de febrero, Jess y yo encontramos un riachuelo poco profundo (tal vez lo más profundo que llegue a ser no supere los 150 cm) que rodea Kilham. Este riachuelo parece recibir sus aguas de una surgencia que forma un estanque, alrededor del cual han puesto una valla; los “kilhameños” lo han convertido en una pequeña zona de esparcimiento. En el estanque hay ánades reales y, algunas veces, ánsares comunes. También hay gallinetas comunes. No estábamos seguros, al principio, de si el riachuelo y el estanque estaban relacionados, pero mirando en Internet descubrimos que sí. El riachuelo recibe el nombre de Beck’s Head y se interna en los campos cultivados varios kilómetros hacia el Sur, durante unos 2 km. Siguiendo un sendero paralelo al riachuelo justo después de que éste salga del estanque, se llega al puente, donde solemos buscar cosas en el agua.

“The Stream” (el riachuelo, aunque en realidad se llama Beck’s Head)
    En torno al riachuelo, no es difícil encontrar lamiáceas, como Lamium albumL. purpureum, la curiosa Tussilago farfara, que emite sus flores antes que las hojas y posee rizomas reptantes, y colas de caballo (Equisetum sp.). Nos sorprendió también un ejemplar de helecho lengua de ciervo (Asplenium scolopendrium), creciendo bajo las raíces de un falso plátano en una ladera sombría. En el agua también hay Mentha aquatica.

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Flor de celidonia menor (Ranunculus ficaria). Una de las primeras especies silvestres en florecer a finales de invierno. Es una ranunculácea muy común en prados y bosquecillos.

Notas de campo sobre la flora tardoinvernal en un punto concreto de Beck's Head.

Notas de campo sobre la flora tardoinvernal en un punto concreto de Beck’s Head.

    Durante los fines de semana, vamos al riachuelo, lo estudiamos, levantamos piedras, miramos lo que hay debajo, tomamos muestras. El agua va rápida, pero al levantar una piedra colocamos la red detrás, de forma que todo lo que hay debajo que se lleva la corriente entra en ella y podemos estudiar los invertebrados con mayor facilidad. La red no es nada del otro mundo, nos costó una libra, y casi todo lo que hemos capturado han sido anfípodos de la especie Gammarus pulex.

Anotaciones en el cuaderno de campo. Gammarus pulex.

Anotaciones en el cuaderno de campo. Gammarus pulex.

Dos Gammarus pulex que mantuvimos durante unos días para observar su comportamiento.

Dos Gammarus pulex que mantuvimos durante unos días para observar su comportamiento.

En esta zona, Gammarus pulex es probablemente el macroinvertebrado más fácil de observar. Son abundantísimos y por lo general son fotófobos, prefieren andar entre grietas y bajo rocas, donde muchas veces coinciden por decenas. Presentan un color anaranjado, oxidado, aunque también pueden ser marrones o grisáceos. El macho es ligeramente mayor que la hembra, y muchas veces se le observa agarrando a la hembra antes de la cópula.

Otro invertebrado fácil de observar y bastante abundante también es el caracol errante (Radix peregra)Mientras estudiábamos los animales del riachuelo, decidimos construir una ecoesfera para mantener algunos en casa, y cometimos el error de meter algunos caracoles. Craso error, pues se reproducen a una velocidad altísima y se lo comen todo, además… algunos llevan parásitos.

Radix peregra, vista inferior.

Radix peregra, vista inferior. Se aprecian los anchos tentáculos de forma triangular.

Los parásitos de Radix peregra más llamativos, debido a su tamaño son las sanguijuelas Glossiphonia complanata, que son fáciles de encontrar junto a ellos o bajo rocas. Poseen una probóscide que insertan a través de los tejidos blandos de sus víctimas, y a través de ella se alimentan absorbiendo fluidos corporales. Tuvimos la “suerte” de encontrar varios ejemplares, uno de ellos bajo una roca grande (imagen inferior) y el otro apareció dentro de la ecoesfera.

Glossiphonia complanata

Glossiphonia complanata

Durante varios días, seguimos acudiendo al riachuelo y recolectamos más Gammarus. La primavera va llegando muy lentamente a la zona, mientras en marzo-abril ya se empiezan a oir los primeros mosquiteros comunes. Vamos obteniendo, poco a poco, más observaciones de aves en la zona: escribanos palustres (Emberiza schoeniclus), lavanderas pías (Motacilla alba yarrellii) y boyeras (Motacilla flava), escribanos cerillos (Emberiza citrinella), petirrojo europeo (Erithacus rubecula), chochines (Troglodytes troglodytes) y algunos córvidos. A destacar la observación de una lechuza común (Tyto alba) con algo en las garras, tal vez un topillo, y un busardo ratonero (Buteo buteo). 

Escribano cerillo (Emberiza citrinella).

Escribano cerillo (Emberiza citrinella).

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