Big Garden Birdwatch (Enero 2015)

    Esta mañana hemos participado en el Big Garden Birdwatch, promovido por la Royal Society for the Protection of Birds. La cosa consistía, básicamente, en quedarse una hora en el jardín viendo qué aves aparecían, registrarlo en un papel y subir los resultados a la web de la RSPB. Estamos a unos 6º C, pero la sensación térmica era de mucho menos, aunque hemos participado con ilusión aguantando el frío. Comparado con otras ocasiones, el día de hoy no se ha caracterizado por una gran cantidad de especies, en concreto ocho, dos de ellas interesantes, el chochín y el reyezuelo sencillo. Esperábamos especies como el pinzón vulgar, el verderón y el jilguero, que no han hecho acto de presencia. A destacar, también, un gavilán común que ha sobrevolado el jardín y un ánade azulón, que no hemos añadido a la lista, porque las reglas del voluntariado así lo declaraban, ya que no se han posado en ninguna estructura del jardín (árboles, arbustos, etc.).

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula). Una pareja ha estado muy cerquita de nosotros todo el tiempo.

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula). Una pareja ha permanecido muy cerquita de nosotros todo el tiempo.

Reyezuelo sencillo (Regulus regulus).

Reyezuelo sencillo (Regulus regulus).

Hembra de mirlo común (Turdus merula).

Hembra de mirlo común (Turdus merula).

Chochín común (Troglodytes troglodytes).

Chochín común (Troglodytes troglodytes).

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula).

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula).

Lista de especies observadas en el Big Garden Birdwatch (Kilham, 25/01/2015):
Petirrojo europeo (2) Erithacus rubecula
Reyezuelo sencillo (1) Regulus regulus
Acentor común (1) Prunella modularis
Paloma torcaz (1) Columba palumbus
Mirlo común (1) Turdus merula
Herrerillo común (2) Cyanistes caeruleus
Chochín (1) Troglodytes troglodytes
Carbonero común (1) Parus major

Visita a Whitby

Esta mañana hemos ido a Whitby, una ciudad costera al Noreste de Yorkshire, situada en la desembocadura del río Esk. En lo que se refiere a campeo, poco hemos hecho. Antes de llegar, hemos pasado por los North Yorkshire Moors, un parque nacional británico consistente en páramos cubiertos de brezos diversos, algunos pinos y lagópodos escoceses (Lagopus lagopus scotica). Como ha estado nevando estos días, había nieve por doquier, y los senderos estaban congelados, lo cual hacía que andar fuera bastante incómodo.

North Yorks Moors nevado, esta misma mañana.

North Yorks Moors nevado, esta misma mañana.

La vez anterior que fui a los North Yorks Moors, tuve la suerte de observar varios ejemplares de lagópodo, pero esta vez no nos hemos internado mucho en el parque, además había bastantes andarines.
De ahí hemos seguido hacia Whitby, una de mis poblaciones favoritas de Yorkshire. Allí no hemos hecho mucho, pero el ambiente costero, ligeramente victoriano (pero de pega), de la ciudad invitaba a pasear por sus calles y entrar en las numerosas tiendas. En el muelle, donde hemos aparcado, he podido observar varias aves interesantes, a las cuales, por cierto, me he acercado bastante.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres), posado en el techo de un bote.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres), posado en el techo de un bote.

Graja (Corvus frugilegus). Este ejemplar, relajado, se mantuvo unos minutos mirando a ver si podía pillar alguna patata frita (Fish&Chips) suelta por ahí.

Graja (Corvus frugilegus). Este ejemplar, relajado, se mantuvo unos minutos mirando a ver si podía pillar alguna patata frita (Fish&Chips) suelta por ahí.

Otro vuelvepiedras, compañero del anterior.

Otro vuelvepiedras, compañero del anterior. He comprobado la “domesticidad” de esta limícola en varios emplazamientos costeros del Reino Unido. Son capaces, incluso, de comer miguitas de pan de tu propia mano.

Como no era una visita naturalística en sí, no iba muy preparado, aunque llevaba los prismáticos conmigo. Otras aves que había por el muelle eran: un cormorán grande (Phalacrocorax carbo), gaviotas canas (Larus canus), argénteas (L. argentatus), reidoras (Croicodephalus ridibundus).
Al internarnos por las calles de Whitby, es inevitable empaparse del entusiasmo de los transeúntes y los vendedores. Las calles estaban llenas de tiendas de alegres y sonrojados ingleses sonrientes que vendían souvenirs, comida local y ropas. En una de estas tiendas de aspecto hippi, me ha atraido una cesta con un cartel que decía “Seeds – 50 p each” (“semillas – 50 peniques cada una”). Dentro no había semillas, sino frutos tropicales secos, como el de Nelumbo (flor de loto), que no he podido evitar comprar, así como un fruto con aspecto de coco pequeño y agrietado. En otra llamativa tienda cubierta de relucientes geodas pulidas y minerales brillantes, he conseguido un Ammonites procedente de Francia.

Tres caprichicos (ya ves con qué cosas uno es feliz): un fruto que aún no sé lo que es, un ammonites jurásico del siglo cuarenta y un fruto seco de flor de loto.

Tres caprichicos (ya ves con qué cosas uno es feliz): un fruto que aún no sé lo que es, un ammonites jurásico del siglo cuarenta y un fruto seco de flor de loto.

Ammonites del Jurásico superior (oxfordiense), procedente de Charente et Vienne (Francia).

Ammonites del Jurásico superior (oxfordiense), procedente de Charente et Vienne (Francia).

Al pasear y fijarme en los escaparates, uno se da cuenta de la tradición pesquera de Whitby. Muchas tiendas de recuerdos tienen pequeñas figuras de gaviotas, frailecillos, barcos, faros, peces y marineros, y ristras de postales marinas colgaban a las entradas de algunos estancos. En el escaparate de una tienda de mariscos llamada Sandgate Seafoods, me ha sorprendido encontrar una de las cosas más raras que he visto en mi vida: un cráneo de dugongo (Dugong dugon), un sirénido, como los manatíes. Junto a él, cangrejos de los cocoteros (Birgus latro) disecados, mandíbulas de diversas especies de escualos y una sierra de pez sierra (Pristis sp.), bajo lo que parecían unos dientes de cachalote (Physeter macrocephalus). Como veis, hoy no he salido mal parado en lo que respecta a especímenes, ya sea en mi bolsillo o en la cámara.

la foto 1

Cráneo de dugongo (Dugong dugon). Uno de los “objetos” más raros, curiosos e inesperados que he visto desde que llegué a Inglaterra.

la foto 3

Diversas mandíbulas de tiburones [entre ellas de marrajo (Isurus oxyrincus) y de tiburón liso (Odontaspis ferox)], la sierra del pez sierra (Pristis sp.) y los dientes -creo- de cachalote (Physeter macrocephalus).

la foto 2

Cangrejo de los cocoteros (Birgus latro) disecado.

En conclusión, si alguna vez pasáis por Yorkshire, no dejéis de ir a Whitby, sobre todo si os gusta el mar o la literatura inglesa, ya que esta ciudad tiene mucho que ver con Dracula (1897), de Bram Stoker. No os defraudará…

Whitby

Whitby

Otra vista de Whitby con sus característicos botes.

Otra vista de Whitby con sus característicos botes.

La aventura de explorar un riachuelo británico (II): observaciones de abril y mayo

Haz click aquí para leer la parte I.

Nota: Cuando escribo en cursiva, es porque el texto procede de las anotaciones en mi cuaderno de campo. Esta es la segunda de dos entradas sobre unas salidas que estuve haciendo durante tres meses a un pequeño riachuelo inglés situado en Yorkshire. Todo lo fui apuntando en mi cuaderno de campo, desde que empecé a ir (febrero de 2014) hasta que lo fui dejando poco a poco (mayo de 2014).

    Tras volver de Semana Santa, a finales de abril, hicimos una rápida visita en la cual anoté varios acontecimientos que pude observar en pocos minutos:

Abril, 2014. A la vuelta de vacaciones: arces sicómoros (Acer pseudoplatanus) hojeando ya, espinos albares (Crataegus monogyna) completamente verdes, saúcos (Sambucus nigra) ya con botones florales pero sin abrir, fresnos (Fraxinus excelsior) sin yemas abiertas.


UN ENCUENTRO AGRADABLE
(e inesperado)
& largo tiempo deseado.

3/5/2014. Tarde, poco antes de que el sol se ponga, Jess y yo nos acercamos al riachuelo para recoger Gammarus para su estanque en el jardín. Recogemos muchísimos y ¡sorpresa! en una de las veces que metemos la red, capturamos un pequeño pez: un espinoso (Gasterosteus aculeatus). Pensé que se trataba de una hembra, pero tenía este tamaño |———————-|, así que debía de tratarse de un ejemplar joven.

Espinoso de tres espinas (Gasterosteus aculeatus). Crédito fotográfico: Jack Wolf a través de HollyKaw.

Espinoso de tres espinas (Gasterosteus aculeatus). Crédito fotográfico: Jack Wolf a través de HollyKaw. Lo mantuvimos un día y después se soltó en el mismo sitio.

Mientras la primavera avanza, seguimos visitando el riachuelo regularmente. Los árboles ya comienza a hojear y los mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita) entonan sus repetitivos cantos. Otras aves comunes por la zona son el pinzón común (Fringilla coelebs), el carbonero común (Parus major), algún ánade azulón (Anas platyrhynchos). Estos días también hemos visto una grácil lavandera enlutada (Motacilla alba yarrellii) lavándose en la orilla. A finales de abril-principios de mayo, comenzamos a oir el canto de un cuco (Cuculus canorus) que canta al atardecer. El día 18 de mayo vemos también un macho de camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula). Ya han llegado las currucas zarceras (Sylvia communis). El chochín (Troglodytes troglodytes) es un pajarito común en las hierbas altas que crecen a los pies del puentecito, creo que tiene el nido cerca.

Carbonero común (Parus ater), un macho curioso que se acercó a ver qué estábamos haciendo.

Carbonero común (Parus major), un macho curioso que se acercó a ver qué estábamos haciendo.

Ánade real (Anas platyrhynchos), macho de una pareja que criaba cerca.

Ánade real (Anas platyrhynchos), macho de una pareja que criaba cerca. A veces se alejaba desde el estanque de la surgencia, pasaba por el canal hasta llegar al puente, nos veía y daba la vuelta.

LAvandera pía o enlutada (Motacilla alba yarrellii), la subespecie británica.

Lavandera pía o enlutada (Motacilla alba yarrellii), la subespecie británica. Esta foto está hecha desde el puente.

17/5/2014. Hoy hemos visto una rata de agua o topera (Arvicola amphibius), estaba cerquísima de mi pie, pero justo en ese momento ha venido un perro enorme corriendo, se ha metido en el agua chapoteando como una bestia, los pájaros han salido volando, se me han mojado la cámara y los prismáticos y cuando he mirado ya no había ni rata de agua ni nada… También he localizado la entrada a la madriguera del animal, a unos pocos decímetros de la orilla. A la entrada hay excrementos que delatan su presencia. Si me quedo quieto varios minutos, puedo oirla moverse entre las hierbas altas, pero ya no he vuelto a verla.

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Gran babosa negra (Arion ater) cruzando el camino. Identificada por una malacóloga en iNaturalist, que conste.

Por la noche hemos vuelto al puente, a ver si aparecía la ratilla. Por supuesto, no la hemos visto. Solo había babosas enormes, de la especie Arion ater, la gran babosa negra y una lechuza común. Además, al volver a casa nos hemos encontrado un avión común en el suelo en extrañas condiciones.

18/5/2014. Esta vez un enorme San Bernardo perteneciente a un descuidado amo vino corriendo a ver qué hacíamos, metiéndose en el agua como el otro perro, y en ese momento, otro can se acercó y empezaron a pelearse. Me sentí muy molesto porque las posibilidades de observar al micromamífero se redujeron, y porque además el San Bernardo empujó a Jess y por poco la tira al agua. Así que no hemos vuelto a ver a la rata a pesar de que seguimos viendo excrementos a la entrada de la madriguera. 

19/5/2014. Hoy hemos vuelto al puente, y otro perro enorme se ha metido en el agua, mientras su ama hacía la gracia de tirarle pequeñas recompensas de alimento al agua. Los amos de perros son unos maleducados.

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Aspecto de un prado junto al puente. Un pequeño canal que transcurre por la zona arbolada recibe el aporte de agua desde Beck’s Head. A este prado hay que ir bien preparado en lo que respecta a calzado, porque es ortigalandia.

Vista del riachuelo desde el puente, con los espinos albares (Crataegus monogyna) en plena floración.

Vista del riachuelo desde el puente, con los espinos albares (Crataegus monogyna) en plena floración. Esta foto la hice ya por aburrimiento de ver cómo todos los animales acababan huyendo despavoridos cada vez que un perro monstruoso se metía en el agua a chapotear y a hacer el imbécil.

    Poco a poco, hemos ido dejando de ir a Beck’s Head, no por nada, sino porque vamos cambiando de objetivos. Espero volver pronto. Una de las últimas veces que fuimos, nos encontramos a un campechano inglés que nos vio con prismáticos y nos contó que hacía poco había visto nutrias en esa misma zona. Así que habrá que volver a probar suerte pronto.

La aventura de estudiar un riachuelo británico (I): observaciones de febrero y marzo

Nota: Cuando escribo en cursiva, es porque el texto procede de las anotaciones en mi cuaderno de campo. Esta es la primera de varias entradas sobre unas salidas que estuve haciendo durante tres meses a un pequeño riachuelo inglés situado en Yorkshire. Todo lo fui apuntando en mi cuaderno de campo, desde que empecé a ir (febrero de 2014) hasta que lo fui dejando poco a poco (mayo de 2014).

El año pasado, Jess y yo, en los alrededores del pueblecito inglés al que hacía pocos meses que se había mudado, descubrimos un canal de agua que parecía provenir de una surgencia cercana. Estuvimos varias jornadas explorándolo, desde febrero hasta mayo, viendo cómo cambiaba según iban aumentando las temperaturas.

Marzo, 2014. Hace unos días, a finales de febrero, Jess y yo encontramos un riachuelo poco profundo (tal vez lo más profundo que llegue a ser no supere los 150 cm) que rodea Kilham. Este riachuelo parece recibir sus aguas de una surgencia que forma un estanque, alrededor del cual han puesto una valla; los “kilhameños” lo han convertido en una pequeña zona de esparcimiento. En el estanque hay ánades reales y, algunas veces, ánsares comunes. También hay gallinetas comunes. No estábamos seguros, al principio, de si el riachuelo y el estanque estaban relacionados, pero mirando en Internet descubrimos que sí. El riachuelo recibe el nombre de Beck’s Head y se interna en los campos cultivados varios kilómetros hacia el Sur, durante unos 2 km. Siguiendo un sendero paralelo al riachuelo justo después de que éste salga del estanque, se llega al puente, donde solemos buscar cosas en el agua.

“The Stream” (el riachuelo, aunque en realidad se llama Beck’s Head)
    En torno al riachuelo, no es difícil encontrar lamiáceas, como Lamium albumL. purpureum, la curiosa Tussilago farfara, que emite sus flores antes que las hojas y posee rizomas reptantes, y colas de caballo (Equisetum sp.). Nos sorprendió también un ejemplar de helecho lengua de ciervo (Asplenium scolopendrium), creciendo bajo las raíces de un falso plátano en una ladera sombría. En el agua también hay Mentha aquatica.

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Flor de celidonia menor (Ranunculus ficaria). Una de las primeras especies silvestres en florecer a finales de invierno. Es una ranunculácea muy común en prados y bosquecillos.

Notas de campo sobre la flora tardoinvernal en un punto concreto de Beck's Head.

Notas de campo sobre la flora tardoinvernal en un punto concreto de Beck’s Head.

    Durante los fines de semana, vamos al riachuelo, lo estudiamos, levantamos piedras, miramos lo que hay debajo, tomamos muestras. El agua va rápida, pero al levantar una piedra colocamos la red detrás, de forma que todo lo que hay debajo que se lleva la corriente entra en ella y podemos estudiar los invertebrados con mayor facilidad. La red no es nada del otro mundo, nos costó una libra, y casi todo lo que hemos capturado han sido anfípodos de la especie Gammarus pulex.

Anotaciones en el cuaderno de campo. Gammarus pulex.

Anotaciones en el cuaderno de campo. Gammarus pulex.

Dos Gammarus pulex que mantuvimos durante unos días para observar su comportamiento.

Dos Gammarus pulex que mantuvimos durante unos días para observar su comportamiento.

En esta zona, Gammarus pulex es probablemente el macroinvertebrado más fácil de observar. Son abundantísimos y por lo general son fotófobos, prefieren andar entre grietas y bajo rocas, donde muchas veces coinciden por decenas. Presentan un color anaranjado, oxidado, aunque también pueden ser marrones o grisáceos. El macho es ligeramente mayor que la hembra, y muchas veces se le observa agarrando a la hembra antes de la cópula.

Otro invertebrado fácil de observar y bastante abundante también es el caracol errante (Radix peregra)Mientras estudiábamos los animales del riachuelo, decidimos construir una ecoesfera para mantener algunos en casa, y cometimos el error de meter algunos caracoles. Craso error, pues se reproducen a una velocidad altísima y se lo comen todo, además… algunos llevan parásitos.

Radix peregra, vista inferior.

Radix peregra, vista inferior. Se aprecian los anchos tentáculos de forma triangular.

Los parásitos de Radix peregra más llamativos, debido a su tamaño son las sanguijuelas Glossiphonia complanata, que son fáciles de encontrar junto a ellos o bajo rocas. Poseen una probóscide que insertan a través de los tejidos blandos de sus víctimas, y a través de ella se alimentan absorbiendo fluidos corporales. Tuvimos la “suerte” de encontrar varios ejemplares, uno de ellos bajo una roca grande (imagen inferior) y el otro apareció dentro de la ecoesfera.

Glossiphonia complanata

Glossiphonia complanata

Durante varios días, seguimos acudiendo al riachuelo y recolectamos más Gammarus. La primavera va llegando muy lentamente a la zona, mientras en marzo-abril ya se empiezan a oir los primeros mosquiteros comunes. Vamos obteniendo, poco a poco, más observaciones de aves en la zona: escribanos palustres (Emberiza schoeniclus), lavanderas pías (Motacilla alba yarrellii) y boyeras (Motacilla flava), escribanos cerillos (Emberiza citrinella), petirrojo europeo (Erithacus rubecula), chochines (Troglodytes troglodytes) y algunos córvidos. A destacar la observación de una lechuza común (Tyto alba) con algo en las garras, tal vez un topillo, y un busardo ratonero (Buteo buteo). 

Escribano cerillo (Emberiza citrinella).

Escribano cerillo (Emberiza citrinella).

Haz click aquí para leer la parte II.

Tiempo de campanillas de invierno

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Grupo de campanillas de invierno en un seto.

Estos días de mediados de invierno, en casi todo el Reino Unido ya empiezan a verse las primeras flores de una bulbosa muy curiosa: la campanilla de invierno (Galanthus nivalis)A pesar de la nieve y las temperaturas bajo cero, estas plantas consiguen florecer y crecer alegremente, por ello, en numerosas culturas europeas se la relaciona con el renacimiento y la esperanza de una nueva primavera.

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Campanillas de invierno plantadas en los terrenos de una iglesia. Yorkshire del Este.

La primera vez que vi una de estas plantas, pensé que se trataba de una especie que no conocía, parecía la típica Galanthus nivalis, pero, en sus flores, aparte de los tres largos tépalos externos, los internos eran numerosos, lo cual hacía que fueran más grande. Por lo general, la flora británica, en concreto el grupo de las “bulbosas” -dicho así a lo bestia-, es poco diversa, y con lo dados que son los británicos a crear cultivares nuevos cada dos por tres, pensé que tal vez fuera un G. nivalis de flor doble. Y así era. Investigué sobre esta planta en Gran Bretaña, pensando que, al ser tan abundante, era posible que alguna mutación que favoreciera la flor doble se hubiera extendido, y me llevé una sorpresa: para empezar, esta planta es introducida. Según diversos autores, se especula que fue desde la época romana hasta el siglo XVI. Y sí, hay variedades de flor doble, hojas variegadas, rayadas, etc. y no solo eso, dentro de esta especie, se reconocen casi quinientas variedades, procedentes de híbridos entre especies (sí, sí, de otras especies del género Galanthus) de floración otoñal y primaveral. Un lío, vamos.

Dos variedades de flor

Dos variedades de Galanthus nivalis, naturalizadas en un seto.

A pesar de todo, su rusticidad y belleza es apreciada entre los jardineros, entre los cuales encontramos un gremio autodenominado “galantófilos” que coleccionan y plantan variedades sorprendentes de campanillas de invierno. Y le dan un toque de vida al bosque caducifolio en plena estación del hielo.

De vuelta a WordPress

La red me ve volver a la plataforma que me vio nacer en el mundo de la blogosfera. Anteriormente, allá por el año 2008 o antes, este blog tuvo una versión inicial bastante básica (a ver qué esperabais, con 14 años que tenía el que escribe) en WordPress, pero en octubre de 2010 decidí probar suerte como bloguero en otra plataforma más conocida, Blogger. Esa segunda versión puede ser todavía visitada en elsauco2.blogspot.com.

Pero unas ansias de renovación y de ampliar nuevos horizontes han nacido dentro de mí, así que, por mucho que le lavase la cara al blog en Blogger, ninguna de las características que ofrecía esta plataforma me convencía. Cambio de sitio el Blog de El Saúco, habiendo publicado 172 entradas y recibido 104.147 visitas.

La temática del blog será la misma, todo aquello que me apasiona tendrá un hueco en este espacio de Internet.